Antes de los 401 goles con Brasil, los dos títulos mundiales y la camiseta número 12 colgada en pabellones de medio mundo, Alessandro Rosa Vieira fue un niño de la zona norte de São Paulo con una ficha de inscripción en la mano y la tentación de rendirse. A ese niño ha vuelto Falcão en un vídeo hecho con inteligencia artificial que emociona al futsal.
La escena dura un minuto y medio. Atardece en una pista de barrio, con el suelo agrietado y las porterías oxidadas. El Falcão de hoy, con chándal negro de Adidas, se acerca a un chico vestido de blanco que, sentado sobre un balón, mira una ficha amarillenta como quien sostiene una decisión demasiado grande.
"¿Estás pensando en desistir?", le pregunta. El niño no entiende nada: "¿Cómo sabes que quería inscribirme en el Guapira? ¿Y cómo está todo ya rellenado en esta hoja tan vieja?".
Esa hoja existió. En el AACC Guapira, un club humilde del barrio de Jaçanã, empezó todo en 1991. Un año después lo fichó el Corinthians. Él mismo contó que creía ir solo "a jugar a la pelota", que marcó cinco o seis goles en su primer entrenamiento y que al día siguiente ya le dieron "una ficha para firmar".
El adulto no le engaña sobre lo que viene: "Habrá días en que pensarás que no naciste para esto. Vas a perder, vas a caer y vas a pensar en tirarlo todo por la borda". Hace una pausa y le dice: "Pero vas a seguir".
Después llega la profecía: "Un día, ese niño que juega en esta pista vestirá la camiseta de la selección brasileña. Será campeón del mundo. Conquistará cosas que hoy ni siquiera puedes imaginar".
La historia le dio la razón. Aquel niño jugó cinco Mundiales, más que nadie, de Guatemala 2000 a Colombia 2016. En la final de Guatemala perdió contra España: fue la única derrota en tiempo reglamentario o en la prórroga de sus 34 partidos en el torneo. En Taipei 2004 marcó 13 goles y se llevó el Balón y la Bota de Oro, pero Brasil se quedó en el tercer puesto.
La espera terminó en 2008, en casa. En el Maracanãzinho, Brasil ganó a España en los penaltis y Falcão, con 15 goles, volvió a ser elegido el mejor jugador del torneo. Cuatro años después, en Tailandia, repitió título. Jugó los tres últimos partidos con una parálisis facial y en la final marcó el empate que llevó el encuentro ante España a la prórroga.
"¿Entonces seré el número 10?", pregunta el niño, ilusionado. "No, mejor todavía. Serás el número 12, como papá. Y harás eterna esa camiseta en el futsal". Ese número, que el futsal reservaba entonces para los porteros, se convirtió en su firma a partir de 2000. Lo lleva tatuado en la pierna y muchos aficionados le llaman «Doce». También el apodo Falcão le vino de su padre, João Eli Vieira, a quien llamaban así en los campos de tierra de São Paulo.
Entonces el diálogo se vuelve más íntimo. "En medio de tanta alegría, vas a sufrir una pérdida enorme. Vas a conocer un dolor que ningún gol logrará borrar", le advierte el adulto. El vídeo no dice de qué pérdida habla, pero su padre murió en 2004, el mismo año en que él fue elegido por primera vez mejor jugador del mundo. Cumplir aquel deseo paterno fue lo que le llevó a probar suerte en el fútbol con el São Paulo.
"Vas a afrontar derrotas, lesiones y momentos en que hasta tu propio cuerpo te hará dudar de todo", continúa. "Pero vas a descubrir que eres mucho más fuerte de lo que imaginas y que todavía harás que millones de personas crean en sus propios sueños".
Esa fortaleza se cuenta en cifras. Con Brasil sumó 401 goles y 28 títulos en veinte años, entre ellos el oro panamericano de 2007 y once Grand Prix. Con sus clubes ganó nueve Ligas Nacionales, siete Copas Libertadores y dos Copas Intercontinentales con el Sorocaba. La publicación Futsal Planet le eligió mejor jugador del mundo en 2004, 2006, 2011 y 2012. Además, tiene los récords de goles y de partidos en los Mundiales, con 48 y 34, respectivamente.
Falcão, desarrolló toda su carrera en el fútbol sala brasileño, donde defendió las camisetas de Corinthians, GM/Chevrolet, Atlético Mineiro, Rio de Janeiro, São Paulo/Osasco, Banespa, Malwee/Jaraguá, Santos, Intelli/Orlândia y Sorocaba, posteriormente denominado Magnus Futsal, club en el que se retiró en 2018. Considerado
Su último Mundial, el de 2016, terminó en los octavos de final ante Irán, pero dejó una imagen que resume lo que significa: los jugadores iraníes lo alzaron en hombros como homenaje. Al año siguiente, en Zúrich, la FIFA le concedió su Premio a una Carrera Excepcional en la gala The Best.
Se despidió de la selección en octubre de 2018, con dos goles ante Paraguay, y colgó las botas ese diciembre.
El 11 de febrero de 2026, Adidas anunció a Falcão como su embajador global de futsal. Su primera aparición con la marca fue en la campaña de las botas Predator X F50, junto a Raphinha, Rodrygo, Jude Bellingham y Lamine Yamal. En agosto llegó a las tiendas brasileñas Adidas Quadra, la primera línea de calzado de la marca pensada solo para el futsal, desarrollada en Brasil con su asesoramiento directo. Falcão participó en las pruebas y en la validación técnica del producto, y una de las siete versiones, la dorada Quadra F12, lleva su firma.
En la pista del vídeo, al final, el niño hace la única pregunta que falta: "¿Pero quién eres tú?". Falcão, vestido con un conjunto negro de la marca de las tres bandas y calzando unas Adidas Quadra, sonríe: "Soy tú. Solo he venido a decirte una cosa. No desistas. Todavía nos queda mucha historia por vivir".
Y, antes de que la imagen se funda, le hace una promesa que el niño del Guapira acabaría cumpliendo: "Vale la pena. Te lo prometo".