O Parrulo Ferrol prepara su primer movimiento del mercado invernal con la incorporación del guardameta argentino Tobías Nehuén Arce, actualmente en Boca Juniors. El portero, de 22 años, llegará al conjunto gallego en diciembre para reforzar una posición en la que el brasileño Caio César se ha consolidado como titular indiscutible en los planes del entrenador Gerard Casas.
La operación podría afectar al futuro de Alejandro Palazón. El guardameta murciano, incorporado el pasado junio procedente del CD Xota, tiene una cláusula contractual que permitiría a O Parrulo prescindir de sus servicios en diciembre. La llegada de Arce plantea así un posible cambio en la configuración de la portería ferrolana para la segunda mitad de la temporada.
Diestro, ágil y con un gran juego de pies, el argentino se incorporó a Boca Juniors en enero de 2026 procedente de San Lorenzo de Almagro, donde había destacado hasta convertirse en uno de los referentes del equipo. Su contrato con la entidad xeneize finaliza al término del presente año.
Durante esta temporada ha consolidado su progresión en la Primera División argentina. En septiembre protagonizó una destacada actuación en la victoria de Boca Juniors frente a Barracas Central (4-3), encuentro en el que realizó varias intervenciones decisivas y marcó un gol de portería a portería. También formó parte del equipo que disputó la Copa Libertadores de fútbol sala de 2026 en Brasil.
Su trayectoria incluye la participación con la selección argentina sub-20 en el Campeonato Sudamericano y convocatorias para entrenarse con la absoluta, donde ha compartido sesiones con el internacional Nicolás Sarmiento.
La carrera de Arce comenzó, sin embargo, en el fútbol once. Pasó por las categorías inferiores de Argentinos Juniors y Deportivo Morón, pero fue descartado por su "baja estatura", una circunstancia que le llevó a cambiar de disciplina en 2023.
"Fue un momento de bronca, sabía cómo era todo. Pero me da bronca porque veía qué condiciones tenía, pero no la altura, aunque no era que se me complicaba hacer las cosas. Me enojaba enseguida, pero fui entendiendo todo y no me quedó otra que aceptarlo", explicó en una entrevista con TyC Sports.
Aunque había jugado durante seis meses en Kimberly a los 14 años, fue en San Lorenzo donde se consolidó definitivamente en el fútbol sala, una disciplina que conocía desde niño gracias a su padre, también jugador.