Rafa Usín ha elegido Anaitasuna para despedirse del deporte. El pabellón que tantas veces le vio celebrar goles con la camiseta del Xota ha sido el escenario escogido por el madrileño para anunciar su retirada a los 39 años. Lo ha hecho con un emotivo vídeo publicado en sus redes sociales, en el que repasa sus diferentes etapas como jugador y resume más de dos décadas de carrera en dos frases: «Lo soñé, lo viví y lo disfruté» y «Gracias, fútbol sala».
Su retirada supone el adiós de uno de los jugadores más representativos del Xota durante las últimas dos décadas. Aunque nació en Madrid y comenzó a jugar en las categorías inferiores de Corazonistas, fue en Navarra donde construyó buena parte de su legado. Llegó al conjunto de Irurtzun en 2006, procedente del Mifesa Timón, y terminó convirtiéndose en uno de los grandes referentes del equipo dirigido por Imanol Arregui. Su capacidad goleadora, experiencia y continuidad le llevaron a convertirse en una de las piezas fundamentales del club durante catorce temporadas repartidas en dos etapas.
Su rendimiento en el Xota también le abrió las puertas de la selección española, con la que alcanzó algunos de los mayores éxitos de su carrera. Bajo las órdenes de José Venancio López conquistó dos Campeonatos de Europa, ambos frente a Rusia. El primero llegó en 2012, cuando España se impuso por 3-1 en la final disputada en Zagreb, Croacia. Cuatro años después repitió título en Belgrado, Serbia, con una contundente victoria por 7-3. Dos triunfos que situaron a Usín entre los futbolistas que participaron en una de las etapas más exitosas de la selección nacional.
El madrileño también estuvo en la preparación del Mundial de Tailandia 2012, aunque finalmente no formó parte de la convocatoria definitiva. A su palmarés internacional se suma el Grand Prix de 2010, además de dos títulos de Liga de Segunda División conquistados durante su etapa en Tres Cantos, donde comenzó a competir en categoría sénior antes de dar el salto a la máxima categoría.
Precisamente, sus actuaciones en Navarra despertaron el interés del FC Barcelona, que en el verano de 2014 apostó por él después de ocho temporadas en el Xota. Llegó al Palau Blaugrana como una incorporación importante para el proyecto de Marc Carmona, aunque su experiencia como azulgrana no respondió a las expectativas. La falta de protagonismo acabó precipitando su regreso al conjunto navarro, donde recuperó el papel de referencia que había desempeñado antes de marcharse.
Tras cerrar definitivamente su etapa en el Xota en 2020, Usín encontró un nuevo destino en el Levante UD, con el que volvió a pelear por los grandes objetivos del fútbol sala español. Su primera temporada en Valencia le llevó hasta la final de Liga de 2021, precisamente frente al Barça. Los granotas consiguieron asaltar el Palau Blaugrana en el primer partido de la eliminatoria, con un gol del propio Usín, pero terminaron perdiendo el título en el tercer encuentro, también en territorio azulgrana, después de una tanda de penaltis. Una nueva experiencia amarga en un escenario que había sido protagonista de otra etapa complicada de su carrera.
El Levante fue su último gran proyecto en Primera División antes de incorporarse al Family Cash Alzira en la temporada 2023/24. Allí vivió una campaña difícil, marcada por los problemas deportivos del conjunto valenciano, que acabó descendiendo de categoría. Sin embargo, aquel desenlace no supuso su despedida de las pistas.
Lejos de abandonar la competición, Usín decidió prolongar su carrera en el Lauburu KE Ibarra, de Segunda División B, donde encontró una última oportunidad para seguir disfrutando del fútbol sala. Con el conjunto guipuzcoano volvió a competir por objetivos ambiciosos y participó en la lucha por el ascenso a Segunda División. En la temporada 2025/26, el equipo se proclamó campeón del grupo 2 de la categoría y volvió a disputar las eliminatorias por una plaza en la división de plata.
Ahora, después de más de dos décadas compitiendo desde su llegada a la antigua División de Plata, Rafa Usín se despide del fútbol sala. Lo hace con dos Eurocopas, una larga trayectoria en Primera División y un vínculo especialmente profundo con el Xota, el club que le permitió crecer hasta convertirse en internacional absoluto. Su despedida desde Anaitasuna cierra una carrera que comenzó como un sueño y que terminó convirtiéndose en una de las historias más reconocibles del fútbol sala español.