Nacho García ha lidiado con la cara menos amable del deporte durante el último año. Porque, en ocasiones, la profesión va mucho más allá del balón, los viajes o el dinero. En menos de 365 días, el entrenador ha pasado de esquivar a tiempo los bombardeos en Oriente Medio durante su etapa en Kuwait a convivir con una crisis migratoria sin precedentes en Ceuta. El ferrolano desempeñaba hace un año el cargo de seleccionador de Kuwait en categoría sub-23, mientras que en la actualidad afronta el reto de dirigir a Unión África Ceutí.
Pocas historias como la de Nacho García reflejan hasta qué punto los factores extradeportivos condicionan el deporte. En septiembre de 2025, el español decidió dar un giro radical a su trayectoria profesional. Se mudó de país, de continente… y cambió el trabajo en clubes por el trabajo en selecciones. Sin embargo, su etapa al frente de la selección sub-23 de Kuwait no pudo ser más efímera. A finales de 2025 regresó a España, esquivando a tiempo el conflicto bélico que asola Oriente Medio, y en enero de 2026 ya asumía el puesto de entrenador de Unión África Ceutí.
Descenso y crisis migratoria
Su etapa en Unión África Ceutí no ha sido, ni mucho menos, sencilla ni relajada. Todo lo contrario. Fichado en el último mercado invernal, el ferrolano no pudo evitar que el conjunto de Ceuta consumase su descenso a Segunda División B. El equipo finalizó la pasada temporada 2025/26 en decimoquinta posición y fue uno de los que perdieron la categoría, con unos números que solo empeoró Vulcanizados Ruiz Tafa, colista.
Sin embargo, el baile de plazas de este último verano en la categoría de plata ha permitido a Unión África Ceutí mantener la categoría. Una salvación administrativa favorecida por la renuncia de Levante a su plaza, la expulsión de Málaga Ciudad Redonda o la desinscripción de Ribera Navarra. Si no se hubiera llegado al caos final vivido con el conjunto de Tudela, tras el que, con el primer partido ya disputado, se decidió que en la categoría participasen finalmente 15 clubes, los tres clubes descendidos el curso pasado habrían vuelto a participar en ella esta temporada 2026/27.
“No solo es mérito de Unión África Ceutí por cumplir características o condiciones que no cumplen otros clubes, sino también demérito de otros. Es una pena que el fútbol sala se esté muriendo de esta manera. No solo por la renuncia del Levante, el caso de Ribera Navarra, que es una incógnita, o el caso de Málaga, que está por resolver. Es una pena que entre nosotros mismos nos vayamos matando”, dijo en agosto en Radio Televisión Ceuta.
Planificación de la temporada
Pese al descenso, Unión África Ceutí, con un proyecto renovador —solo continúan dos jugadores en la plantilla—, ha mantenido su apuesta por Nacho García. Si hace unos meses tenía que hacer frente a una crisis deportiva, actualmente afronta una crisis social sin precedentes. El deporte no es ajeno al contexto diario, y Ceuta no es una excepción. La crisis migratoria que afecta desde el 30 de julio a la ciudad también deja sus secuelas en el fútbol sala.
“Estamos felices por volver a competir, a entrenar y a las pistas, y tristes por ver esto. Es una vergüenza en el día a día pasar por las calles. Notas pena. Miras las caras de la gente de la ciudad y al final lo que notas es esa ansiedad, la gente irascible... Es lógico, estamos invadidos. Es incómodo para todos. Es una pena salir de entrenar por la noche, caminar por las calles y no ver paisanos por la ciudad. Ves gente que te ha invadido, que no tiene respeto ni educación. Pero muy contento de poder vivir aquí, en una ciudad que es cómoda, bonita, donde la gente es cercana y amable, aunque ahora no lo podamos vivir”, añadió también en Radio Televisión Ceuta.
“Hemos intentado velar por la seguridad y la vida personal de cada jugador. Tenemos que enfocarnos en el pueblo ceutí y en toda España. Les decía -a los jugadores- que tomen ejemplo y tomen conciencia de lo que está haciendo aquí el pueblo, que todo el mundo está unido y alza la voz. Tenemos que tomar conciencia de ello. Creo que tenemos mucho que aprender, mucho que valorar y creo que es un gran ejemplo que nos puede servir para lo que es un vestuario”, contó en El Faro de Ceuta a finales de septiembre.
El técnico de 28 años narró también en La Voz de Galicia cómo ha sido planificar una temporada con un inicio tan atípico como el actual. “Cuando abandono Kuwait, a las pocas semanas, empiezan a bombardear el país. Salí sano y salvo de la situación. En este caso, era un secreto a voces. Los días previos a venirme veías que cada vez entraba más gente a nado y se preveía algo. Teníamos los contratos firmados, pero les dije -a los jugadores- que si veía cualquier cosa que supusiera un riesgo se retrasaría el inicio de la pretemporada y buscaríamos otras alternativas. Son temas políticos en los que no quiero meterme porque, la verdad, es vergonzosa la gestión de todo esto y lo que estamos viviendo en el día a día”, contó.
También explicó cómo es la rutina actual de su plantilla ante lo que acontece fuera del pabellón. “De casa al pabellón y del pabellón a casa. Son 24 horas dedicadas al fútbol sala. Hay que ser responsables con la situación. Si caminas solo por la calle puede pasar cualquier cosa. Solo hay que poner las noticias: amenazas, robos, violaciones. Hay que ser conscientes. En el pabellón estamos a salvo y no hay que asumir riesgos. Evitar la nocturnidad, no andar por ahí solo y tratar de vivir en una normalidad subjetiva”.