Publicado el 12/10/2026

Llevo más de treinta años contando lo que sucede en nuestro deporte. He conocido a jugadores extraordinarios, entrenadores que han cambiado nuestra forma de entender el juego, dirigentes que se han dejado la vida por sus clubes y aficionados capaces de recorrer cientos de kilómetros para acompañar a su equipo. He tenido la suerte de viajar por medio mundo siguiendo un balón, vivir momentos inolvidables y conocer a personas que hoy forman parte de mi vida. También he visto desaparecer clubes históricos, desperdiciarse oportunidades y repetirse errores que parecían superados.

Y después de todo este tiempo sigo pensando que hay demasiadas historias sin contar y demasiadas preguntas sin respuesta.

Por eso nace FUTSALIA. De un sueño que llevaba años persiguiendo: crear un medio de comunicación hecho por y para el fútbol sala. Un lugar donde nuestro deporte tenga el espacio que merece, donde podamos hablar de él con conocimiento, libertad y rigor, sin depender de quienes toman las decisiones.

No voy a presentar este proyecto como una revolución ni a prometer que vamos a cambiar el fútbol sala. Nuestro trabajo no consiste en dirigirlo ni en decirle a nadie cómo debe hacerlo. Consiste en informar, preguntar, contrastar y explicar. Algo que parece sencillo, pero que no siempre resulta fácil.

Queremos contar quién gana, quién pierde y quién ficha, por supuesto. Pero también queremos explicar qué hay detrás de cada noticia. Por qué se toman determinadas decisiones en la RFEF, cómo se organizan las competiciones, qué sucede con los derechos audiovisuales, de qué viven los clubes o qué futuro les espera a las categorías inferiores. Nos interesan las audiencias, los modelos de gestión, la formación y todo aquello que condiciona el presente y el futuro de nuestro deporte.

Y queremos hacerlo con datos, documentos, fuentes contrastadas y escuchando a todas las partes. Sin renunciar a preguntar aquello que otros prefieren evitar.

Siempre he creído que el periodismo no puede convertirse en una prolongación de los departamentos de comunicación. Las federaciones, los clubes y sus dirigentes tienen derecho a explicar sus decisiones, pero nosotros también tenemos la obligación de analizarlas y cuestionarlas cuando sea necesario. Sin prejuicios, sin ajustes de cuentas y sin confundir las relaciones personales con las responsabilidades profesionales.

La independencia no consiste en estar contra nadie. Consiste en poder publicar una información sin tener que pensar a quién puede molestarle.

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La tecnología, el análisis de datos y los nuevos formatos audiovisuales nos ayudarán a hacerlo. Tenemos herramientas que hace unos años ni siquiera imaginábamos y queremos aprovecharlas para ofrecer contenidos diferentes, profundizar en las noticias y acercarnos a nuevas generaciones de aficionados.

Me hace especial ilusión poner en marcha un medio moderno, especializado y con personalidad propia. Pero, por encima de todo, me ilusiona crear un espacio donde se pueda ejercer el periodismo de fútbol sala con libertad y donde el oficio siga siendo lo más importante.

Porque ninguna herramienta puede sustituir algo tan elemental como comprobar una información antes de publicarla, llamar a quien pueda aportar otra versión, reconocer un error o distinguir una noticia de un rumor. Cuesta muchos años construir la credibilidad y apenas unos minutos perderla. Lo he aprendido durante mi carrera y no pienso olvidarlo ahora.

Me gustaría que FUTSALIA fuera ese lugar al que acudís cuando queréis saber qué está pasando realmente en el fútbol sala. Para conocer un resultado, sí, pero también para entender una decisión federativa, descubrir a un jugador, conocer la historia de un club o encontrar respuestas a cuestiones que afectan a nuestro deporte.

Y quiero que sea un espacio abierto al debate. Habrá opiniones diferentes, críticas y discrepancias. Me parece saludable. Lo importante será mantener el respeto y entender que no hace falta pensar igual para compartir una misma pasión.

Después de tantos años ejerciendo esta profesión, podría parecer que ya he visto casi todo. Pero sigo disfrutando cuando descubro una buena historia, cuando una conversación me permite entender algo que desconocía o cuando una noticia consigue explicar lo que hasta entonces nadie había contado.

Quizá por eso llevaba tanto tiempo queriendo poner en marcha un proyecto como este.

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Pero no quiero que FUTSALIA sea un medio pendiente únicamente de lo que sucede en los despachos. Quiero que estemos en los pabellones, que hablemos con los entrenadores después de los partidos, que escuchemos a los jugadores, que analicemos el juego y que descubramos esas historias que tantas veces pasan inadvertidas.

Porque hay mucho fútbol sala más allá de los grandes clubes. Está en los equipos modestos que hacen auténticos milagros para llegar a final de temporada, en los entrenadores que dedican sus tardes a formar niños, en las familias que recorren kilómetros cada fin de semana y en tantas personas que trabajan por este deporte sin esperar nada a cambio.

También está en el fútbol sala femenino, que merece una atención continuada y no debería aparecer únicamente cuando llegan las grandes competiciones. Y en una cantera cuyo futuro debería preocuparnos bastante más de lo que parece.

Tampoco queremos quedarnos únicamente en España. El fútbol sala se juega y se vive en muchos rincones del mundo, y nuestra intención es contarlo. Seguiremos las grandes competiciones internacionales, las principales ligas y las selecciones, pero también prestaremos atención a esos países donde nuestro deporte está creciendo y buscando su sitio.

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El fútbol sala me ha dado mucho más de lo que imaginé cuando empecé en el periodismo. Me ha permitido conocer el mundo, vivir experiencias extraordinarias y, sobre todo, encontrar personas que hoy forman parte de mi vida. De alguna manera, FUTSALIA es también mi forma de devolverle una pequeña parte de todo lo recibido.

No sé hasta dónde llegaremos. Tampoco me preocupa demasiado saberlo hoy. Prefiero pensar en las historias que nos quedan por descubrir, en las preguntas que todavía tenemos que hacer y en todos esos pabellones que nos esperan.

El fútbol sala tiene grandes historias, magníficos protagonistas y demasiadas preguntas pendientes. Queremos contar las primeras, escuchar a los segundos y buscar respuestas a las terceras.

A partir de hoy tenemos una nueva casa. Un lugar para informarnos, opinar, debatir y compartir una pasión que nos une mucho más de lo que nos separa.

Solo os pido una cosa: acompañadnos. Leednos, compartid nuestras historias, exigidnos y criticadnos cuando nos equivoquemos. Ayudadnos a construir el medio que siempre quisisteis tener. Porque FUTSALIA no nace para hablaros de fútbol sala desde fuera, sino para vivirlo con vosotros.

He pasado buena parte de mi vida contando la historia de este deporte. Hoy tengo la suerte de comenzar un nuevo capítulo de la mía.

Y no se me ocurre una manera mejor de hacerlo que compartiéndolo con quienes, como yo, siguen emocionándose cada vez que un balón empieza a rodar sobre una pista.

Gracias por estar ahí durante todos estos años. Ojalá sigamos encontrándonos en los pabellones, ahora también en FUTSALIA.

Bienvenidos. Esta historia también es vuestra.