Publicado el 16/10/2026

Imaginen que ‘Indi’, la mascota del Atlético de Madrid, presidiera el Real Madrid de manera interina durante algo más de mes y medio. Salvando todas las distancias, esta metáfora hiperbólica resume el frenopático verano del fútbol sala navarro tras la compra del CD Xota por parte del dueño del Ribera Navarra.

Es el toque cómico a una sucesión de decisiones cuyas repercusiones judiciales y económicas todavía se desconocen y que, para más de un ilustre dirigente, podrían acabar en tragedia. Pero también resume a la perfección la ‘chapuza’ que comenzó a gestarse en enero entre Tatono Arregui y Ramón Lázaro para el traspaso del histórico club de Irurtzun al empresario corellano.

La cronología es la siguiente. El 11 de febrero de 2026 se firmó un contrato de “opción de traspaso de junta directiva” entre el Xota, entonces presidido por Tatono Arregui, y Ramón Lázaro, con tres plazos de pago que sumaban 160.000 euros.

Paradójicamente, ocho días después, el 19 de febrero, Tatono Arregui compareció ante los medios para explicar la delicada situación económica del club y la necesidad de encontrar un inversor privado que garantizara la continuidad del proyecto. Describió el perfil buscado como “gente joven, emprendedora, con ganas” y reconoció públicamente que mantenían contactos con varios empresarios, aunque aseguró que todavía no había nada cerrado.

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Arregui no mencionó explícitamente a Ramón Lázaro en aquella comparecencia. Su nombre apareció públicamente más tarde, en marzo, cuando se conoció que el Xota había recibido cuatro propuestas, entre ellas la del presidente de su máximo rival y la de un grupo valenciano liderado por Jaime Aldeguer, empresario del sector textil y apasionado del fútbol sala.

El Xota ya había recibido 25.000 euros del acuerdo y el 31 de mayo figuraba como fecha límite para completar el desembolso. Sin embargo, según la documentación de la investigación, la operación se precipitó. Una conversación telefónica intervenida el 29 de abril vincula a Lázaro con el acuerdo y el auto judicial recoge que aportaría los 135.000 euros restantes procedentes de una subvención.

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El 8 de junio saltó el bombazo. Ramón Lázaro fue detenido en el marco de la operación ‘Tetra’ y el Xota quedó sumido en una enorme incertidumbre institucional y deportiva. Cuatro días después, Tatono Arregui compareció en rueda de prensa y aseguró desconocer la procedencia del dinero, aunque reconoció haber recibido fondos de Lázaro para afrontar gastos urgentes, entre ellos los salarios de los jugadores.

Finalmente llegó el 1 de julio, fecha fijada ante notario para materializar el traspaso del control del Xota. Según recoge el auto judicial, Lázaro ya había entregado 135.000 euros al club de Irurtzun. Tras formalizarse la operación, asumió la presidencia Javier Baigorri, una persona descrita por numerosas fuentes consultadas por Futsalia como el “hombre de confianza” o la “mano derecha” de Lázaro.

Hay una imagen especialmente significativa. La persona que conducía el todoterreno amarillo en el que Ramón Lázaro abandonó los juzgados de Tudela el 10 de junio, después de permanecer tres días detenido y quedar en libertad provisional, era precisamente Javier Baigorri, quien semanas más tarde se convertiría en presidente del Xota.

Ramón Lázaro fue recogido a la salida de los Juzgados de Tudela por Javier Baigorri
Ramón Lázaro fue recogido a la salida de los Juzgados de Tudela por Javier Baigorri

Durante su breve presidencia, Baigorri asumió la representación formal del Xota en los trámites federativos, las negociaciones con las plataformas interesadas en hacerse cargo del club y las comunicaciones institucionales. Su papel durante aquellas semanas fue el de gestor y presidente formal de la entidad, aunque distintas fuentes lo situaban en el círculo de máxima confianza de Ramón Lázaro. Futsalia ha podido confirmar con fuentes de Tudela que "era su hombre para todo, desde chófer, encargos, recoger jugadores o material deportivo".

Hay, sin embargo, una diferencia fundamental entre esa cercanía y su situación en la investigación judicial. Hasta el 3 de octubre de 2026, Futsalia no tiene constancia de que Baigorri haya sido detenido o citado como investigado ni de que se le haya atribuido participación directa en los presuntos delitos investigados en la operación ‘Tetra’. Su nombre aparece vinculado a este episodio por su condición de presidente del Xota durante aquellos 47 días y por su relación de confianza con Lázaro, no por una imputación penal conocida.

El 5 de julio, Tatono Arregui y su junta directiva enviaron un mensaje por WhatsApp a los trabajadores del club para despedirse. En él reconocieron que habían alcanzado en febrero un acuerdo con Lázaro para el cambio de junta directiva, acompañado de una aportación económica de 160.000 euros. El compromiso estaba supeditado a su ratificación ante notario el 1 de julio, como finalmente ocurrió. También comunicaron a los empleados que el club tenía una nueva directiva.

La llegada de Baigorri a la presidencia situó así al frente del Xota a una persona estrechamente vinculada a Lázaro mientras la situación del empresario estaba condicionada por la investigación judicial.

Entretanto, la RFEF mantenía en suspenso la inscripción del conjunto verde en Primera División ante las dudas sobre la procedencia de los fondos vinculados a la operación. Fue entonces cuando, el 29 de julio, la Plataforma Sentimiento Verde —un grupo de aficionados, empresarios y personas históricamente vinculadas al CD Xota— se presentó como alternativa para hacerse cargo del club y anunció que había mantenido contactos con Baigorri.

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El 5 de agosto se anunció un principio de acuerdo y, finalmente, el 17 de agosto el periodista Asier Cotelo fue nombrado nuevo presidente del Xota, donde hasta entonces ejercía como jefe de prensa. Le acompañaron en la nueva junta Esteban Iturbe como vicepresidente, Aaron Ortiz como tesorero y Miguel Ángel Maeztu como secretario, todos ellos vinculados a la etapa anterior a Lázaro.

Tudelín con una bandera junto a la afición del Ribera Navarra.
Tudelín junto a la afición del Ribera Navarra.

Terminaban así los 47 días de Javier ‘Tudelín’ Baigorri al frente del Xota.

Cotelo explicó entonces: “Ha sido un traspaso de junta directiva, un acuerdo privado entre las partes. Ahora tenemos que respetar una cláusula de confidencialidad, pero como ya dijimos esta junta se va a caracterizar por la transparencia. Daremos debida cuenta de ello en su momento. Ha sido un traspaso total. Todo se ha hecho en base a la máxima legalidad que se puede hacer. Vamos a contar con todas las instituciones: luz y taquígrafos, pero ahora tenemos que ceñirnos a los tiempos. No hay ninguna relación con la junta directiva anterior. Somos un club completamente distinto al que había apenas 24 horas antes y confiamos en que eso pueda contribuir a las decisiones que se vayan a tomar en el futuro”.

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Sin embargo, queda pendiente un capítulo económico fundamental. El Xota deberá consignar 160.000 euros antes del 30 de noviembre en la cuenta judicial vinculada a las diligencias previas 394/2026, según el documento consultado por Futsalia. El acuerdo establece, además, que los cuatro miembros de la junta entrante responden solidariamente del pago junto con el club.

El texto no establece, al menos en el fragmento disponible, que un eventual impago suponga automáticamente que Ramón Lázaro recupere el control de la entidad. Sí podría, en cambio, abrir la puerta a reclamaciones y actuaciones judiciales dirigidas a exigir el cumplimiento de la obligación.

Por tanto, la ruptura con la etapa de Lázaro no ha eliminado todas las consecuencias económicas de aquella operación. Aunque el Xota cuenta ahora con una nueva junta y una nueva estructura de gestión, mantiene una obligación de 160.000 euros vinculada al acuerdo que permitió deshacer la anterior operación.

Los 47 días de ‘Tudelín’ terminaron el 17 de agosto. Las consecuencias del frenopático verano del fútbol sala navarro, todavía no.