El fútbol sala continúa sin una fecha para debutar en los Juegos Olímpicos de verano. Después de quedar fuera del programa de Los Ángeles 2028, la disciplina afronta un escenario complicado para Brisbane 2032, condicionado por las restricciones organizativas del Comité Olímpico Internacional (COI) y la ausencia de una propuesta pública del comité organizador australiano. Las ediciones de 2036 y 2040 aparecen como horizontes más amplios para las aspiraciones de la FIFA.
La federación internacional lleva años defendiendo la incorporación del fútbol sala y el fútbol playa como disciplinas diferenciadas del fútbol, aunque sus iniciativas todavía no han conseguido el respaldo necesario. La situación contrasta con la presencia del fútbol sala en los Juegos Olímpicos de la Juventud, donde debutó en Buenos Aires 2018 y regresará este noviembre en Dakar 2026.
La petición de la FIFA para Los Ángeles 2028
La reivindicación olímpica figura expresamente en los Objetivos Estratégicos 2023-2027 de la FIFA, que contemplan promover ante el COI la incorporación de ambas modalidades al programa olímpico.
En octubre de 2024 trascendió una solicitud para incluirlas en Los Ángeles 2028, acompañada de una propuesta para ampliar la participación femenina en el torneo de fútbol.
Sin embargo, el COI había aprobado en octubre de 2023 cinco deportes adicionales para la cita estadounidense: béisbol/sóftbol, críquet, flag football, lacrosse y squash. La decisión respondió a una propuesta del comité organizador y no contempló nuevas disciplinas de fútbol.
La FIFA sí consiguió modificar posteriormente el reparto de plazas del torneo olímpico. En abril de 2025, el COI aprobó aumentar de 12 a 16 las selecciones femeninas y reducir de 16 a 12 las masculinas, manteniendo el número total de equipos.
Gianni Infantino celebró aquella decisión y reiteró su intención de continuar trabajando por la incorporación del fútbol sala y el fútbol playa. Sin embargo, ninguna de las dos modalidades consiguió acceder al programa.
Brisbane 2032, una oportunidad cada vez más complicada
Con Los Ángeles descartado, Brisbane 2032 representa la siguiente oportunidad para el fútbol sala. No obstante, los organizadores australianos han establecido prioridades relacionadas con el aprovechamiento de instalaciones existentes, la contención de costes y el control del número de participantes.
La incorporación de la disciplina exigiría reservar plazas para varias selecciones masculinas y femeninas, además de organizar una competición de varios días dentro de un calendario olímpico limitado.
En abril de 2026, la Federación Internacional de Floorball informó de sus conversaciones con los organizadores de Brisbane y de los criterios relacionados con el número de deportistas y la duración de las competiciones.
Aunque el comité organizador australiano no ha descartado formalmente el fútbol sala, tampoco ha presentado públicamente una propuesta para incorporarlo. Esta ausencia de respaldo supone una dificultad adicional frente a otras federaciones internacionales que también aspiran a conseguir espacio.
A ello se suma la revisión del programa olímpico impulsada por Kirsty Coventry desde su llegada a la presidencia del COI.
La dirigente zimbabuense ha situado entre sus prioridades la sostenibilidad económica, el control del tamaño de los Juegos y la evaluación de la distribución de deportes, disciplinas y pruebas.
Dentro de la iniciativa ‘Fit for the Future’, Coventry advirtió en febrero de 2026 de que podrían resultar necesarias decisiones difíciles y conversaciones con determinadas federaciones internacionales.
El planteamiento introduce incertidumbre para las modalidades que aspiran a incorporarse, especialmente cuando el organismo olímpico estudia contener el crecimiento de sus competiciones.
Pese a disponer de una estructura internacional consolidada y campeonatos mundiales masculinos y femeninos, el fútbol sala no tiene garantizada su admisión. Tampoco existe una resolución pública que atribuya específicamente su exclusión a conflictos institucionales entre la FIFA y el COI, problemas de gobernanza o falta de atractivo comercial.
Siete países aspiran a organizar los Juegos de 2036
Las dificultades para Brisbane desplazan la atención hacia 2036, una edición para la que el COI confirmó el pasado 6 de octubre el interés de siete países: Alemania, Hungría, India, Catar, Corea del Sur, Sudáfrica y Turquía.
Las propuestas se articulan en torno a Múnich, Budapest, Ahmedabad, Doha, Seúl, Ciudad del Cabo y Estambul, respectivamente. Todas se encuentran en una fase preliminar de diálogo, sin constituir todavía candidaturas definitivas.
El calendario anunciado contempla el 31 de octubre como fecha límite para que otros países comuniquen su interés. Los proyectos se presentarán en noviembre y la Comisión Ejecutiva seleccionará en marzo de 2027 aquellos que podrán avanzar en el procedimiento.
La preselección de posibles anfitriones está prevista para 2028 y la elección definitiva de la sede, para mediados de 2029.
La identidad del futuro organizador podría resultar determinante para las aspiraciones del fútbol sala, puesto que los anfitriones pueden proponer deportes adicionales atendiendo a sus prioridades deportivas, comerciales y organizativas.
Sin embargo, ninguno de los siete países ha anunciado hasta ahora una propuesta formal para incorporar la disciplina en 2036. La FIFA necesitaría desarrollar una estrategia específica, negociar con los futuros organizadores y justificar la viabilidad de los torneos dentro de las restricciones establecidas por el COI.
La edición de 2040 representa un horizonte posterior, aunque tampoco ofrece garantías de inclusión.
Los Juegos de la Juventud, un escaparate olímpico también sujeto a incertidumbre
Mientras permanece fuera de los Juegos Olímpicos de verano, el fútbol sala mantiene su presencia en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Su estreno se produjo en Buenos Aires 2018, donde Brasil conquistó el oro masculino y Portugal el femenino. Dakar 2026 reunirá a ocho selecciones masculinas y ocho femeninas.
Sin embargo, el futuro de esta competición también ha quedado condicionado por las últimas decisiones del COI. El pasado mayo, su Comisión Ejecutiva suspendió el proceso de elección de la sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2030, cuya adjudicación estaba prevista inicialmente para junio, con Santiago de Chile, Asunción y Bangkok entre las ciudades interesadas.
Esta incertidumbre afecta especialmente al fútbol sala, que encuentra en la competición juvenil su único espacio dentro del programa olímpico. La revisión del modelo abre interrogantes sobre la continuidad de la disciplina en futuras ediciones, sin que exista por ahora ninguna decisión que implique su exclusión.
Una aspiración pendiente de decisiones políticas
El fútbol sala cuenta con una estructura deportiva internacional y experiencia olímpica juvenil, pero su futuro depende de decisiones que trascienden la competición. El COI prioriza la contención del programa, la FIFA todavía no ha conseguido convertir su reivindicación en una propuesta aceptada y los organizadores condicionan sus elecciones a criterios deportivos, económicos y comerciales.
El futsal cumple los requisitos técnicos y deportivos para ser olímpico, pero choca contra una pared política: el COI no quiere ampliar el programa, la FIFA no quiere ceder protagonismo y los anfitriones priorizan deportes con tirón local. Hasta que se resuelva ese triángulo de intereses, el futsal seguirá siendo un deporte olímpico en potencia, pero no en realidad.