En la última jornada antes del parón internacional, el Servigroup Peñíscola vio cómo se le escapaban tres puntos en apenas 40 segundos. Ganaba 3-2 al Córdoba Patrimonio de la Humanidad cuando dos goles visitantes en el último minuto transformaron una victoria prácticamente asegurada en una derrota (3-4). Esta vez, en una de las pistas más exigentes de Primera División, la historia tuvo un desenlace diferente. Los de Gerard Pusó volvieron a vivir un final agónico, pero consiguieron conservar una ventaja que semanas atrás se les había escapado sobre la bocina.
El triunfo rompe una racha de cuatro encuentros consecutivos sin ganar, desde la victoria ante el Wanapix (3-5) en la primera jornada. Por el camino, los castellonenses habían acumulado tres derrotas, frente al Barça (6-1), Illes Balears Palma Futsal (4-3) y Córdoba, además de un empate contra el Viña Albali Valdepeñas (3-3). Unos resultados que habían alejado al equipo de sus aspiraciones iniciales, pero que ahora empiezan a encontrar una respuesta. "Miramos para arriba en la clasificación", aseguró Pusó después de recuperar tres puntos que consideraba necesarios: "Merecíamos esta victoria".
El triunfo adquiere mayor valor por el escenario y el momento de su rival. El Noia llegaba después de imponerse al Jimbee Cartagena (1-3) en el Palacio de los Deportes, y en el Agustín Mourís volvió a demostrar por qué es uno de los desplazamientos más exigentes de la categoría. "La sensación ambiental es siempre de peligro constante", explicó el técnico del Peñíscola, que tampoco escondió uno de los problemas que arrastra su equipo pese al resultado: "Seguimos sin estar acertados de cara a gol".
Pusó también se refirió a la gestión de los últimos instantes. El entrenador admitió que quizá deberían haber solicitado tiempo muerto para preparar los últimos 15 segundos, aunque justificó la decisión de continuar jugando para no ofrecer a David Palmas la oportunidad de organizar la última acción. Una apuesta que estuvo cerca de salir mal cuando Koeman envió el balón al larguero prácticamente sobre la bocina.
Más allá de la fortuna, el Peñíscola necesitaba una victoria que le permitiera corregir su situación clasificatoria. Los castellonenses alcanzan los siete puntos y se sitúan en la undécima posición, todavía fuera de las plazas de acceso a la Copa de España, pero con la intención de acercarse a ellas. Los tres puntos permiten al conjunto castellonense recuperar sensaciones y empezar a mirar hacia la parte alta de la tabla.