Devina Aqila Putri tiene nueve años, vive en Deli Serdang, en la isla indonesia de Sumatra, y hasta hace unos días era una niña más que jugaba al fútbol sala con sus compañeros de colegio. Ahora, sus regates han dado la vuelta al mundo, su vídeo en Instagram acumula más de 22 millones de visualizaciones y el seleccionador nacional femenino de fútbol sala de Indonesia, Luís Estrela, ya ha querido conocerla personalmente.
Todo comenzó con una clase de Educación Física, un profesor que decidió sacar el teléfono móvil y una pequeña jugadora ataviada con el tradicional hiyab blanco, habitual en la vestimenta de numerosas escolares del país asiático, que parecía disfrutar cada vez que tenía el balón en los pies y llamó la atención por su habilidad.
Las imágenes muestran a Devina sorteando a sus compañeros con una facilidad sorprendente para su edad. Cambios de dirección, regates en espacios reducidos y una habilidad natural para dejar atrás a cuantos intentan arrebatarle el balón. Ni siquiera las duras entradas que recibe parecen intimidarla. Lejos de arrugarse, la pequeña no duda en encararse con sus compañeros, protestar y volver a buscar la pelota para intentarlo de nuevo. Una mezcla de talento y personalidad que deja entrever su carácter competitivo.
El patio de su colegio se ha convertido en su particular campo de entrenamiento. Allí, entre maceteros, árboles y compañeros que intentan detenerla, Devina improvisa circuitos de habilidad y convierte cualquier obstáculo en una oportunidad para practicar un nuevo regate. Cada recreo es una ocasión para demostrar su calidad, su imaginación con el balón y unas ganas de competir que no entienden de edades.
Su profesor, Yusuf, decidió compartir aquellas imágenes en la cuenta de Instagram @pjokbersamayusuf, sin imaginar la repercusión que acabarían alcanzando. Lo que para sus compañeros era una escena habitual del recreo terminó convirtiéndose en un fenómeno viral.
Entre los millones de personas que vieron el vídeo estaba Luís Estrela. El entrenador portugués, responsable de la selección femenina indonesia, no se conformó con admirar las imágenes. Quiso saber quién era aquella niña y cómo podía localizarla. “¿Cómo puedo contactar con Devina?”, preguntó directamente en los comentarios de la publicación.
La intervención del seleccionador puso en marcha los contactos con el entorno de la pequeña y los responsables de captación de talentos. Lo que había comenzado como una actividad escolar se convirtió en una oportunidad para que Devina pudiera mostrar sus condiciones ante un entrenador de élite.
El encuentro terminó produciéndose en una pista de fútbol sala. Allí, lejos de los millones de espectadores de las redes sociales, la niña volvió a encontrarse con un balón en los pies. Esta vez, entre quienes observaban sus movimientos estaba el propio seleccionador nacional.
Devina mostró sus habilidades y compartió unos minutos con Estrela, que quiso reconocer personalmente su talento. La jornada dejó también una imagen para el recuerdo: el entrenador firmando las zapatillas de la pequeña futbolista.
“Devina tiene un talento increíble. Es parte de la próxima generación de la selección nacional. Necesita seguir desarrollando sus habilidades”, escribió posteriormente el técnico portugués, convencido de la importancia de acompañar su progresión deportiva.
La historia podría tener continuidad más allá de las redes sociales. Estrela se ha implicado en la búsqueda de oportunidades para que Devina pueda seguir formándose, incluida la posibilidad de conseguir una beca que facilite su desarrollo deportivo y académico. Por ahora, no se ha confirmado la concesión de ninguna ayuda.
El caso de Devina también refleja cómo las redes sociales están transformando la identificación de talentos en el deporte de base. Un profesor, una cámara y una publicación han permitido que una niña de una localidad de Sumatra llegue hasta el responsable de la selección nacional.
A sus nueve años, Devina todavía tiene por delante un largo camino de aprendizaje. Nadie puede asegurar que termine vistiendo la camiseta de Indonesia. Pero su historia ya ha conseguido algo importante: que su talento no pase inadvertido y que una oportunidad nacida en el patio de un colegio pueda abrirle las puertas del fútbol sala.